jueves, 17 de enero de 2013
Capítulo 26.
-Creo que voy a vomitar.- Murmuró Cristina, volviendo a agachar la cabeza. Carlos no sabía qué hacer, le había entrado el pánico.- ¡Joder!- Gritó Cristina y ambos pudieron escuchar cómo la puerta del coche se cerraba. – Mierda, mierda. –Murmuraba Cristina mientras Carlos, nervioso, recogía las toallas y las doblaba haciendo que parecieran dos churros.
Cristina empezó a andar, subiendo la pequeña colina en la que se habían tumbado. Había empezado a andar sin esperar a Carlos, que se había quedado unos pasos detrás de ella, todavía dudando sobre qué debía hacer.
Todos estos años había aceptado que Álvaro le había levantado la novia, y se había resignado. ¿Ahora qué iba a pasar? ¿Se la iba a quitar otra vez, se iba a enfrentar a él?
Cristina llegó antes que él hasta Álvaro, que estaba esperándola de brazos cruzados. Iba con barba de tres días y Cristina no pudo evitar pensar que le quedaba de muerte. Se maldijo interiormente y se plantó delante de él. Iba descalza, por lo que seguía siendo más bajita que él.
-¿Qué haces aquí?- Le preguntó enfadada.
-Creo que la pregunta correcta es qué haces tú aquí y con él.-No creo que esa sea la pregunta correcta, Álvaro.
-¿Qué le pasa?- Preguntó el recién llegado, señalando con la barbilla a Carlos. Cristina se giró y pudo verlo dónde habían estado ellos tumbados anteriormente.- ¿No va a venir a saludarme?
-Eres un capullo.- Dijo ella, profiriéndole un pequeño puñetazo en el estómago.
-A ti no puedo pegarte, ¿me equivoco?- Preguntó sonriente.
-¿Cómo lo sabes?- Murmuró ella, esperando que Carlos no pudiera escucharlos.
-¿El qué, que estás embarazada?- Dijo y después se echó a reír.- ¡vamos! Lo tienes escrito en la cara.
-Baja la voz. –Murmuró.
-Vaya. ¿No sabe el rubio que va a ser papá?- Cristina, al escuchar estas palabras, levantó la vista y miró a Álvaro con gesto apenado.- Espera…
-No…- Cristina negó con la cabeza, pero Álvaro ya lo había entendido todo.
-No puede ser. Dime que no. –Negaba con la cabeza.- ¿Quién lo sabe?
-¿Qué…?
-Que estás embarazada.
-Solamente Nahia.
-¿Y que es mío, eso lo sabe ella?
Cristina palideció. Ella ya lo sabía, había hecho sus cuentas, pero nadie más podía enterarse. Pero si Álvaro se había enterado solo con ver la expresión de su cara. Los demás podrían enterarse también.
-No, no, no. –Negó con la cabeza.- Este bebé no es tuyo.- Dio media vuelta y se metió de nuevo en la casa de Nahia. Carlos llegó unos minutos después y encontró a Cristina hecha un ovillo en el sofá, acariciando al gato pelirrojo de Nahia, Alfie.-Ya se ha ido. –Murmuró él.
Cristina cerró los ojos e inspiró profundamente cuando lo vio entrar.
- ¡Joder!- Gritó dándole un golpe al sofá. Carlos se dejó caer y la abrazó mientras ella volvía a estallar en llanto.
Carlos acunó a la chica entre sus brazos, besándole en la cabeza, para tranquilizarla. Ella no paraba de pensar en sus pastillas, en aquellas pastillas que conseguían que se calmara, que se relajara. ¿Dónde tendría el bolso? Empezó a darle vueltas a todo y se odió por lo que estaba haciendo, por lo que había estado ocultando. Había llegado el momento de explicarlo. Se zafó de los brazos de Carlos y se limpió la cara de lágrimas y rímel corrido y miró a Carlos, mientras hacía un puchero y trataba de tragarse las lágrimas.
-Hay una cosa que tengo que decirte.- Murmuró ella con voz queda, mirando hacia el suelo.-¿Está todo bien? ¿Te ha hecho daño, qué te ha dicho?
-Carlos sabes que yo te quiero, lo sabes.- Cristina buscó sus manos y Carlos la miró receloso.
-No me gusta cómo estás empezando a explicármelo.
-Ni yo sé cómo hacer esto. Dios. Me odio por todo lo que está pasando.
-¿¡Pero qué está pasando!?- Gritó él.
-Carlos…- Dijo ella en un murmuro.- Estoy embarazada.- Dijo esta vez, seria, y se sorprendió ella misma por que no estaba llorando.
Carlos se quedó pálido, más de lo que ya lo era y la miro fijamente a los ojos. Tardó unos segundos en asimilar las palabras y hacer cálculos mentales.
-¿Eso era todo?-Murmuró aliviado.- ¡Genial! ¿No? ¡Vamos a tener un bebé! Sabes que nunca he sido bueno en todo esto pero todo es….
Cristina empezó a negar con la cabeza cuando escuchó a Carlos tan alegre, tan contento por aquella noticia.
-No, no. ¿Qué pasa, no has acabado?- Murmuró Carlos cuando Cristina se levantó y empezó a dar vueltas encima de la alfombra.-No es tuyo, Carlos. Es… es de Álvaro.- Murmuró ella, mordiéndose las uñas. Carlos la miró perplejo.
-Pero se fue a París hace más de un año. ¿Verdad?
Cristina lo miró seriamente, su rostro estaba lleno de pena mientras negaba con la cabeza y se mordía insistentemente una uña. Volvió a echarse a llorar.
-Volvió Carlos, volvió antes de que yo viniera.
Cristina Noyes © 2012
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